Ya lo avisó el técnico del C.F. Benidorm, Javier Vidales, en SER Deportivos Marina Baixa el pasado viernes: el Tavernes de la Valldigna iba a ser un equipo complicado de superar en su campo, donde se siente como pez en el agua, y en el que iba a ser capaz de presionar al máximo a un equipo, el del Guillermo Amor, más cómodo en terrenos de juego de grandes dimensiones en los que poder desplegar su juego.
Vidales no se equivocó, pero el Benidorm volvió a desplegar sobre el Municipal de Tavernes de la Valldigna los muchos argumentos que le permitieron mantenerse como líder durante buena parte de la temporada regular y aspirar, hasta el último minuto, al ascenso directo.
Ahora, condenados al siempre incierto playoff, los benidormenses comparecieron en el partido de ida de la semifinal con la misión de no dejarse sorprender y, si fuera posible, encarrilar una eliminatoria que se decidirá el próximo domingo (12:00 horas) en el Guillermo Amor.
Todo eso se consiguió en la primera mitad, cuando el gol de Emilio, el único de todo el encuentro, estableció ese 0-1 con el que el Benidorm aterrizará en su estadio, donde sigue imbatido en la presente campaña y donde sólo ha encajado dos goles, con la única misión posible de certificar el pase a la final por el ascenso en la que se mediría con el vencedor de la eliminatoria que disputan el Torrevieja y el Ribarroja.
