Castell de l’Olla: 40 años de amistad iluminando la noche alteana

Este último ‘A Vivir Benidorm’ de la temporada nos llevó hasta un lugar que es mucho más que un chiringuito junto al mar. Nos llevó a El Cranc, a la bahía de La Olla, donde desde hace cuarenta años un grupo de amigos convierte una noche de agosto en uno de esos recuerdos que permanecen para siempre.

Durante una hora hablamos del Castell de l’Olla, sí. De sus más de 1.500 kilos de pólvora, de las plataformas flotantes, de los buceadores, de los voluntarios, de los preparativos y de todo el enorme trabajo que hay detrás de apenas treinta minutos de magia. Pero, sobre todo, hablamos de personas.

De quienes hace cuatro décadas soñaron con crear algo diferente. De quienes ya no están, pero siguen muy presentes en cada conversación y en cada disparo. De quienes han heredado esa ilusión y continúan dedicando cientos de horas, de forma completamente desinteresada, para que miles de personas puedan levantar la vista al cielo y emocionarse.

Escuchar este programa es asomarse al alma del Castell de l’Olla. Descubrir que detrás del espectáculo hay amistad, esfuerzo, recuerdos compartidos, relevo generacional y un inmenso amor por una bahía única y por una forma de entender el Mediterráneo.

También fue una manera muy especial de cerrar una temporada de radio. Porque no había mejor escenario para despedirnos antes del verano que un lugar donde el tiempo parece detenerse cuando cae la tarde, donde el mar refleja las primeras luces de la noche y donde cada agosto vuelve a demostrarse que las mejores historias siempre las escriben las personas.

Gracias a José Pérez Gorgoll, Pepa Navarro, Pepe Alvado, José Vicente Llopis, Toni Llinares, Jean-Luc y a todos los hombres y mujeres de la Cofradía del Castell de l’Olla por abrirnos, una vez más, las puertas de su casa y de su corazón.

Ahora solo queda esperar a que llegue la medianoche del 8 de agosto. Entonces volverán la pólvora, la luz, los aplausos y ese silencio que precede al primer disparo. Y quienes hayan escuchado este podcast sabrán que, detrás de cada destello, hay mucho más que fuegos artificiales.

Hay cuarenta años de amistad, de pasión y de amor por una tradición que ya pertenece a todos.