Ni por calidad, ni por juego, ni por presupuesto, ni por historia, ni por ciudad… nada de lo que es y rodea al C.F. Benidorm justifica que el primer equipo, que parecía tener el ascenso encarrilado y casi asegurado al final de la primera vuelta, acabara sin premio la pasada temporada.
Lo más sencillo, por evidente, sería explicarlo todo por los tres puntos perdidos en los despachos en aquel partido ante el Calpe y, por supuesto, por el mal día de la última jornada del playoff de ascenso ante el Torrevieja. Pero la liga no son dos jornadas, sino 30 y tanto valen los puntos logrados en la primera jornada como en la última.
Por ello, y tras una profundísima reestructuración que ha llegado a la práctica totalidad de departamentos de la entidad, el C.F. Benidorm vuelve este domingo (12:00 horas) a la Lliga Comunitat sin margen de error. Porque nadie, desde la propiedad hasta la afición, contempla que un club de este calibre pueda volver a sufrir un revés como el de la 2025-2026.
Frente a los de Sergio Mora formará el Jávea, equipo que el pasado año transitó por este mismo grupo sin más historia que la de clasificar en una cómoda sexta posición, a una distancia sideral (17 puntos) del playoff de ascenso y un colchón cómodo (siete puntos) sobre el descenso.
Se trata, en todo caso, del reinicio de la competición y, por lo tanto, un momento muy propicio para sorpresas. Por ello, convendrá que el Benidorm salte al Guillermo Amor convencido de algo que no deben olvidar en las 30 fechas que están por venir: que los próximos tres puntos pueden ser, en mayo, los que marquen el ascenso o el desastre.
