El Rincón de Loix es mucho más que una de las principales zonas turísticas de Benidorm. Sus calles reflejan la convivencia entre culturas, las transformaciones del espacio urbano y las relaciones entre quienes visitan la ciudad y quienes viven en ella. Esa realidad es el punto de partida de ‘The Neighborhood’, la exposición fotográfica de Carmen Álvarez que se podrá visitar hasta finales de octubre en el vestíbulo del Ayuntamiento de Benidorm.
La autora, natural de Benissa y formada en Periodismo, ha desarrollado este proyecto entre octubre del año pasado y la primavera de 2026. La curiosidad por un barrio que no conocía en profundidad durante sus prácticas en Benidorm la ha llevado a recorrer sus calles y observar los detalles que a menudo pasan desapercibidos. El resultado es un fotoensayo que reúne una selección de imágenes analógicas para retratar la identidad de uno de los espacios más singulares de la ciudad.
La exposición comienza con los edificios altos y los elementos visuales que identifican el barrio, desde los toldos hasta los carteles en inglés dirigidos al visitante extranjero. A medida que avanza el recorrido, aparecen las personas que dan vida a ese entorno. Álvarez ha optado por no mostrar sus rostros con claridad para preservar su intimidad y mantener el anonimato, una decisión que también forma parte del lenguaje narrativo de las fotografías.
El trabajo aborda además la transformación de los espacios de convivencia cuando el turismo adquiere un papel protagonista. La fotógrafa se ha inspirado en las reflexiones sobre los llamados terceros espacios, aquellos lugares de encuentro que contribuyen a construir la vida cotidiana de un barrio. Su mirada observa cómo el ocio orientado al visitante convive con las costumbres locales y cómo algunos códigos asociados al turismo se extienden más allá del Rincón de Loix hacia otras zonas de Benidorm.
Uno de los ejes más críticos de la muestra es la representación de la mujer como reclamo turístico. Varias imágenes reúnen carteles, escaparates y otros elementos vinculados al ocio erótico para cuestionar la cosificación del cuerpo femenino y la influencia de la mirada masculina en la configuración de determinados espacios. La exposición también presta atención a las personas que llegan a Benidorm para trabajar, diferenciando las experiencias de quienes visitan la ciudad por ocio de las de quienes buscan una oportunidad laboral.
Carmen Álvarez plantea así una aproximación documental al Benidorm cotidiano, sin convertir la exposición en una crítica directa al turismo, sino invitando a observar sus efectos sobre la identidad urbana y las relaciones sociales. La autora considera que la evolución de la ciudad desde su apertura turística en las décadas de 1950 y 1960 ofrece numerosos aspectos que merece la pena investigar.
