El comercio de Benidorm no está viviendo un verano especialmente positivo pese a la elevada afluencia de visitantes. Así lo ha asegurado el secretario general de AICO, Juanjo Camarasa, quien en Hoy por Hoy Benidorm ha afirmado que desde mediados de junio las ventas se han frenado y que muchos establecimientos registran una facturación entre un 5% y un 12% inferior a la del mismo periodo del pasado año.
Según Camarasa, la temporada alta turística no siempre se traduce en una buena campaña para el comercio. De hecho, explica que julio y agosto se comportan para muchos negocios como meses de baja actividad comercial, ya que el visitante predominante es el turista nacional y familiar, un perfil que destina la mayor parte de su presupuesto a la restauración y al ocio.
«El turista que llega en verano no es un turista de compras», resume el responsable de AICO, quien señala que las adquisiciones que se realizan suelen ser impulsivas y motivadas por ofertas o por las rebajas de verano.
Uno de los factores que también está condicionando la actividad comercial estos días es el Mundial de Futbol. Aunque algunos sectores concretos, como el de los electrodomésticos, sí han experimentado un incremento en la venta de televisores gracias a las promociones ligadas al campeonato, o las tiendas que venden equipaciones deportivas, el efecto general sobre el comercio está siendo negativo.
Camarasa explica que los partidos coinciden con la franja horaria en la que actualmente se concentra el mayor movimiento de clientes. El intenso calor hace que tanto residentes como turistas retrasen sus paseos y compras hasta partir de las ocho de la tarde, precisamente cuando comienzan muchos encuentros del campeonato. Como consecuencia, ese flujo de compradores disminuye y parte del consumo se traslada a bares y restaurantes donde se siguen los partidos.
El secretario general de AICO también relaciona el descenso de las ventas con el cambio en los hábitos de consumo. Las familias destinan una parte importante de su presupuesto al viaje y al alojamiento y, una vez en destino, prefieren gastar el dinero en experiencias gastronómicas y de ocio antes que en productos de comercio. Incluso los tradicionales regalos de vacaciones han dado paso a pequeños recuerdos de bajo coste, como imanes o souvenirs.
A estas circunstancias se suman otros factores que, según la asociación, afectan al atractivo comercial de la ciudad, como la proliferación de supermercados 24 horas o las dificultades de acceso derivadas de la Zona de Bajas Emisiones.
Frente a esta situación, AICO mira ya a septiembre con optimismo. Camarasa sostiene que es entonces cuando cambia el perfil del visitante y llega un turista que pasea más por la ciudad, dedica más tiempo al comercio y favorece las compras. De hecho, asegura que para el comercio local los mejores meses del año comienzan a partir de septiembre y se prolongan durante el otoño, en contraste con la percepción habitual de que la temporada alta coincide con julio y agosto.
Por último, el representante de AICO ha reclamado una mayor colaboración del Ayuntamiento para impulsar medidas que favorezcan la actividad comercial, como la instalación de toldos de sombra en algunas de las principales calles de Benidorm, una propuesta que considera clave para mejorar el confort térmico de los peatones durante los meses de verano y fomentar así el paseo y las compras.
