El mar de Benidorm se calienta: tres grados más en cinco años

La temperatura del agua de la bahía de Benidorm ha aumentado su casi tres grados en cinco años, segun los últimos datos de Puertos del Estado. En el último verano se llegaron incluso a registrar temperaturas de más de 30 grados.

La misma estadística muestra en concreto que la temperatura superficial del mar ha aumentado hasta 2,8 grados en comparación con los registros de 2020.

Los datos reflejan una tendencia clara. A principios de julio de 2020 la temperatura del agua rondaba los 25,7 grados, mientras que en las mismas fechas de este año alcanzaba ya los 26,8 grados, más de un grado por encima. La diferencia es todavía más llamativa al comparar otros puntos del verano: en 2020 el mar se mantenía en torno a los 26,7 grados, cinco años después registra 29,5 grados, un incremento cercano a los tres grados.

Uno de los datos más extremos de la serie analizada se produjo el 1 de agosto de 2023, cuando la estación de Puertos del Estado en Benidorm registró una temperatura de 30,07 grados , una cifra excepcional que evidencia el calentamiento progresivo del Mediterráneo.

Aunque el mar aumenta su temperatura de forma natural conforme avanza el verano, la comparación entre unos años y otros pone en el punto de mira una tendencia cada vez más evidente.

El director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, explica que este calentamiento del Mediterráneo tiene consecuencias directas sobre el clima de la Comunitat Valenciana: “Por un lado, el mar libera calor durante la noche, lo que dificulta que las temperaturas desciendan y favorece la proliferación de las conocidas noches tropicales, en las que el termómetro no baja de los 20 grados”.

Según destaca el climatólogo, “Benidorm ha pasado de registrar alrededor de 15 noches tropicales al año a comienzos de la década de los ochenta a superar actualmente las 80 noches con temperaturas mínimas por encima de los 20 grados».

Pero el aumento de la temperatura del mar también influye en los episodios de lluvias intensas. Olcina señala que “un Mediterráneo más cálido aporta más vapor de agua a la atmósfera y, cuando se producen situaciones de inestabilidad como las DANA, las nubes disponen de una mayor cantidad de energía y humedad. Como consecuencia, las precipitaciones pueden ser más intensas y provocar inundaciones y daños de mayor magnitud”.