El Edificio del Torrejó se convirtió este viernes en el epicentro del ciclocross internacional con la presentación oficial de la cuarta edición de la cita puntuable para la Copa del Mundo de la especialidad invernal del ciclismo que tendrá lugar el próximo día 18 de enero en los parques de El Moralet y Foietes. Sin embargo, la verdadera noticia que acaparó la atención estuvo en un anuncio con potencial para marcar un antes y un después en la historia del ciclismo nacional: la candidatura de la capital turística de la Costa Blanca para acoger los Campeonatos del Mundo en 2031.
En caso de que la Unión Ciclista Internacional (UCI) conceda a la organización de esa cita a Benidorm, supondría el regreso a España de la lucha por los maillots arcoíris por primera vez en 41 años ya que la última ocasión que la máxima competición de la especialidad invernal recaló en territorio patrio fue en 1990 en la localidad vizcaína de Getxo.
La candidatura no sería una novedad absoluta para la ciudad en términos de grandes eventos ciclistas. Benidorm ya organizó en 1992 unos recordados Campeonatos del Mundo de ciclismo en carretera, en los que el italiano Gianni Bugno conquistó el maillot arcoíris en categoría profesional masculina y el equipo de Estados Unidos dominó la contrarreloj por equipos femenina. Aquel legado constituye ahora una base sólida para la nueva ambición que, de materializarse, situaría a Benidorm como sede de la cita más importante del ciclocross moderno.
Lograr estos Mundiales supondría además la consolidación definitiva de la apuesta realizada por Benidorm, Alicante y la Comunitat Valenciana por esta modalidad, una apuesta que comenzó a cristalizar en 2023, cuando la ciudad acogió por primera vez una prueba de la Copa del Mundo.
Desde entonces, la competición ha encadenado éxito tras éxito, convirtiéndose no solo en un referente deportivo, sino en un acontecimiento económico y social de primer orden. Cada edición reúne a cerca de 20.000 espectadores en los parques de El Moralet y Foietes, generando un impacto directo en hoteles, restaurantes y comercios que ha llevado a los principales actores del sector a destacar este evento como uno de los principales elementos de desestacionalización turística en un periodo marcado tradicionalmente por la baja ocupación.
En lo deportivo, el palmarés de la prueba habla por sí solo: Mathieu Van der Poel (2023), Wout van Aert (2024), Thibau Nys (2025) y la dominadora Fem van Empel —tres veces ganadora en categoría femenina— han inscrito sus nombres en Benidorm, reforzando el prestigio internacional del evento.
La próxima cita con la Copa del Mundo, que tendrá lugar el domingo 18 de enero de 2026, llega cargada de novedades en el circuito. Entre los cambios más destacados se encuentra una meta cuesta arriba, una característica inédita hasta ahora que obligará a los ciclistas a mantener un esfuerzo explosivo hasta el último metro, y un arenero de más de 80 metros en la zona donde anteriormente se ubicaba la recta de meta. Ambos elementos buscan elevar aún más el nivel técnico y la espectacularidad de la carrera.
En el plano deportivo, las confirmaciones no tardaron en llegar. Ya han anunciado su participación el vigente campeón europeo Toon Aerts y el vencedor de la pasada edición en Benidorm, Thibau Nys. Además, figura en el calendario provisional de uno de los nombres más esperados por el público: Mathieu Van der Poel, actual campeón del mundo y una de las grandes estrellas del ciclismo contemporáneo. Su presencia, de confirmarse de forma definitiva, supondría un impulso mediático adicional para una prueba que ya se ha convertido en un referente absoluto del calendario internacional.