La hostelería de Benidorm ante la subida de precios y la falta de vivienda para sus camareros

La hostelería de Benidorm ha cerrado una Semana Santa con cifras similares o incluso superiores a las del año pasado, pero el buen momento del sector ha venido acompañado de nuevos desafíos. Los establecimientos han registrado llenos y un incremento de ingresos, mientras han tenido que ajustar precios ante el aumento de costes.

Según ha explicado en La Ventana de la Marina Baixa la gerente de la Asociación de Bares, Restaurante, Cafeterías y Ocio Nocturno de Benidorm y comarca, Irene Carreño, durante esta campaña los bares y restaurantes han aplicado subidas de entre un 2% y un 3%; una actualización que ha respondido al encarecimiento de materias primas, salarios y combustible.

Aun así, el sector ha intentado contener el impacto en el cliente, absorbiendo parte de los costes para mantener la competitividad «sin comprometer la calidad del servicio».

Carreño ha añadido que este contexto ha coincidido con un aumento del gasto por parte de los visitantes, que han mostrado menor contención durante sus vacaciones. Esta tendencia ha permitido mejorar ligeramente las cifras de caja respecto al año anterior y refuerzan las previsiones de cara a la temporada de verano.

Sin embargo, el crecimiento de la actividad no ha resuelto uno de los principales problemas del sector: la falta de personal. Los hosteleros siguen teniendo dificultades para completar plantillas en un destino donde el empleo ha crecido pero no logra cubrir todas las necesidades.

La raíz del problema ha estado en el acceso a la vivienda. La escasez de alojamiento y el elevado precio del alquiler han obligado a muchos trabajadores a residir en municipios cercanos, lo que ha complicado su movilidad diaria y ha encarecido sus costes.