Toda una temporada, más de ocho meses de competición, 30 partidos de liga, 54 goles a favor, 19 en contra… todo eso y mucho más, resumido en un solo minuto, el 91 de juego en el Nuevo Peico Amat de Elda, donde el filial del club azulgrana logró, de penalti, evitar el ascenso directo de un C.F. Benidorm que hizo lo que tenía que hacer, ganar, y que se vio en Tercera RFEF durante la mayor parte de la mañana de este domingo.
La última jornada de la fase regular de la Lliga Comunitat, que medía en el Guillermo Amor y al Calpe, no podía pedir un ambiente mejor. Con las gradas del estadio benidormenses registrando una de las mejores entradas de la temporada, una mañana primaveral inmaculada y una ciudad convencida de que el ‘sorpasso’ final era posible; el equipo de Javier Vidales se impuso por 2-1 al Calpe ante una afición que, con un ojo en lo que hacían los suyos, tenía el otro puesto en el teléfono y en la retransmisión del choque entre el Eldense B y el Olímpic de Xàtiva.
Allí, en Elda, el marcador permaneció inmutable durante los 90 minutos de juego y eso provocó que en Benidorm, a 80 kilómetros de distancia, hasta el más prudente comenzara a soñar con la celebración que debía de seguir al pitido final.
Y, sin embargo, cuando todo parecía haber confluido para el final más feliz de todos los posibles, el Eldense B, a través de un penalti señalado en el minuto 91 de su encuentro, logró el 1-0 y, con él, los tres puntos que necesitaba para acabar la temporada como líder y, por lo tanto, con el único billete de ascenso directo a Tercera RFEF en su poder.
En el Guillermo Amor, por el contrario, la alegría inmensa se tornó en desolación. Incluso la victoria lograda ante el Calpe dejó de celebrarse porque ya no valía para nada. El Benidorm acaba segundo en su grupo y deberá ahora jugarse el ascenso en el siempre imprevisible playoff que disputarán, además del Benidorm, el Torrevieja, el Ribarroja y el Tavernes. Cuatro equipos en busca, en definitiva, de la única y última plaza de ascenso que resta por entregarse.
