Persecución insólita en Benidorm: ‘Cazan’ a un patinete circulando a 104 km/h.

La presencia de los vehículos de movilidad personal (VMP), especialmente los patinetes eléctricos, ya forma parte habitual del paisaje urbano de Benidorm y de todas las ciudades del mundo. Sin embargo, su integración en la convivencia vial sigue generando debate y obligando a los municipios a reforzar normativas y controles para garantizar la seguridad.

En el caso de Benidorm, a estos patinetes se suman también los conocidos ‘scooters’ eléctricos, cuyo uso está destinado, al menos en teoría, a personas mayores de 65 años o con movilidad reducida acreditada. Aun así, cada temporada turística se repiten situaciones de riesgo provocadas por un uso indebido o claramente irresponsable.

Pero lo ocurrido el pasado sábado ha ido mucho más allá de lo habitual. El centro de la ciudad fue escenario de una persecución policial tan llamativa como peligrosa, después de que un patinete eléctrico modificado llegara a alcanzar una velocidad de 104 km/h, según confirmó la propia Policía Local.

El vehículo fue detectado dentro de un dispositivo de control habitual que la Policía Local de Benidorm mantiene activo de forma permanente. Su portavoz, Quique Tortosa, explica que estos controles se realizan a diario para supervisar tanto la documentación como las condiciones de circulación de los VMP.

“Verificamos su documentación y, sobre todo, velamos por la seguridad vial”, señala Tortosa, quien añade que el objetivo es evitar que estos vehículos circulen por zonas peatonales o fuera de los espacios habilitados, además de comprobar que cumplen con las condiciones técnicas exigidas.

Precisamente en uno de estos controles se detectó el patinete implicado. Según la Policía Local, el vehículo tenía modificaciones técnicas que le permitían superar ampliamente los límites legales. Tras un intento de fuga al no obedecer un alto policial, se desencadenó una persecución por varias calles del centro urbano.

La intervención policial concluyó con la localización del conductor y la incautación del patinete, que había alcanzado una velocidad punta de 104 km/h, una cifra totalmente incompatible con este tipo de vehículos y que suponía un grave riesgo tanto para el propio usuario como para peatones y resto de conductores.

Desde la Policía Local se insiste en el mensaje de prudencia y responsabilidad. “Los VMP no son juguetes”, recuerdan, subrayando que su manipulación o uso indebido no solo está prohibido, sino que puede derivar en situaciones de alto peligro en la vía pública.