Altea ha reducido un 23,45% el número de viviendas de uso turístico desde que comenzó a aplicar las medidas para regular esta actividad. El municipio ha pasado de contabilizar 2.119 alojamientos turísticos a finales de 2023 a registrar 1.622 en la actualidad, lo que ha supuesto un descenso de 497 viviendas y una menor presión sobre el parque residencial.
La reducción también se ha reflejado en el ritmo de nuevas inscripciones. Mientras que en los años posteriores a la pandemia el municipio ha llegado a superar las 15 altas mensuales, actualmente esa cifra se ha situado entre dos y tres nuevas viviendas turísticas al mes. Además, el porcentaje de este tipo de inmuebles sobre el total ha bajado del 9,8% al 8,85%.
El Ayuntamiento ha atribuido estos resultados a la regulación impulsada desde enero de 2024, cuando ha suspendido la emisión de nuevos informes de compatibilidad tras superarse los 2.200 expedientes concedidos. Desde entonces, el Consistorio ha desarrollado un proceso técnico y administrativo que ha culminado con la aprobación definitiva de la Ordenanza Complementaria 4-8, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Alicante.
El concejal de Urbanismo, Jose Orozco, ha defendido que las cifras han confirmado la eficacia de las medidas adoptadas. Según ha explicado, la regulación ha permitido frenar el crecimiento masivo de viviendas turísticas, aliviar la presión sobre la oferta residencial y favorecer un reparto más equilibrado de los costes derivados de esta actividad, que ahora también abona una tarifa específica de recogida de residuos como actividad económica.
Con la aprobación definitiva de la ordenanza, Altea cuenta con un marco estable para ordenar la implantación de nuevas viviendas turísticas mediante criterios técnicos. El Ayuntamiento aplicará un sistema basado en el Indicador de Vulnerabilidad Territorial, que establecerá distintos límites según la presión residencial de cada zona urbana para avanzar hacia un modelo más sostenible y equilibrado.
