380.000 metros cuadrados en dos fases. Esa es la cantidad total de suelo no urbanizable que quiere adquirir y recalificar el Ayuntamiento de Benidorm en la zona de Levante más cercana al complejo escolar del Salto del Agua y las instalaciones deportivas del Palau d’Esports l’Illa.
Es el momento de evitar especulaciones, ha explicado este jueves el alcalde en rueda de prensa, y garantizar el suficiente espacio para servicios públicos que atiendan al crecimiento poblacional: «Hoy damos un paso más, sentando las bases para crear nuevos suelos dotacionales públicos en ese entorno», ha manifestado Toni Pérez.
De hecho, empieza ya la tramitación administrativa de la primera fase, 180.000 metros cuadrados, en su mayoría terrenos agrícolas degradados, que se financiarán con 180.000 euros ya contemplados en el presupuesto municipal.
«Es una acumulación de vertidos donde desde hace décadas se han generado incluso orografías, pero son suelos que serán públicos, es la misma calificación que tenía el complejo educativo del Salto del Agua que tenía el Ayuntamiento cuando lo adquirió en los años 70», ha explicado Pérez.
Por otro lado, el alcalde ha estimado que la adquisición de la segunda fase será más cara y se podría acercar a los dos millones de euros. Setrata de una superficie situada al sur de la primera y que llega hasta la vía del TRAM.
El primer edil no concreta el número de propietarios que tienen todos estos suelos en la actualidad, aunque ha querido destacar que no es una cuestión compleja: «No hay mucha complejidad, fue mucho más tortuoso y duro el trámite de la expropiación de lo que conocíamos como Vial Discotecas».
El alcalde ha considerado que esta actuación, además, responde «a la convicción y a la acción de este equipo de gobierno sobre la protección del suelo. Porque ahora, cuando se están desarrollando nuevas infraestructuras en la zona –como la nueva avenida de l’Horta, las rotondas 16 de Març y 8 de Maig y su conexión con la N332–, entendemos que es el momento de evitar la especulación en esos suelos y de hacer que los mismos sean de todo el pueblo de Benidorm, no solo asegurándolos para las generaciones futuras sino también convirtiéndolos en un colchón de transición entre la trama urbana y la Huerta».
