Héctor Álvarez se proclama subcampeón del Mundo en Montreal

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Cruzó la línea de meta visiblemente contrariado. Golpe de rabia al manillar y lágrimas, casi inconsolables por la oportunidad perdida. Es la firma del campeón. La impronta de un ciclista que llevaba meses, desde que el pasado mes de enero comenzaran las concentraciones invernales de preparación, centrado y obsesionado con el Mundial y que veía como un improbable Ashlin Barry se llevaba el oro tras una exhibición portentosa.

Héctor Álvarez se tuvo que conformar con la medalla de plata en la prueba de fondo en carretera del Mundial de ciclismo de Montreal (Canadá), un metal que, visto lo visto, hubiese sido oro en circunstancias normales, es decir, si el ciclista americano que finalmente se enfundó el maillot arcoíris no hubiese protagonizado la gesta de su vida siendo el único capaz de aguantar desde la fuga inicial, esa que siempre nace sin opción alguna, hasta la línea de meta.

En todo caso, y tras el disgusto inicial, Álvarez subió al podio con una enorme sonrisa consciente de que ese sinsabor inicial irá desapareciendo con el paso de las horas y los días hasta que llegue el momento en el que pueda y sepa valorar lo que de verdad significan no sólo esta medalla de plata, sino también la de bronce lograda el lunes en la contrarreloj.

La prueba, de 174,2 kilómetros y 3.497 metros de desnivel positivo, se desarrolló con una gran intensidad desde sus primeros compases. Eñaut Urkaregi se encargó de dar presencia a España en distintos movimientos iniciales, mientras que una fuga formada a más de 120 kilómetros de la meta terminó condicionando el desenlace de la competición. Entre sus integrantes se encontraba el estadounidense Ashlin Barry, que acabaría protagonizando la gran aventura de la jornada.

Héctor Álvarez comenzó a mostrar sus cartas a unos 38 kilómetros de la llegada, con una dura aceleración que seleccionó el grupo de favoritos. A partir de ese momento, el alicantino se mostró como uno de los corredores más fuertes y activos de la carrera, participando en los movimientos decisivos e intentando reducir la ventaja que Barry mantenía en cabeza.

A unos 20 kilómetros de meta, el español consiguió marcharse en un reducido grupo perseguidor, aunque el estadounidense supo mantener el pulso desde la cabeza de carrera y conservar una renta suficiente para alcanzar en solitario la victoria y el maillot arcoíris. Con el oro ya fuera de alcance, Álvarez tuvo que centrar sus esfuerzos en la lucha por las posiciones de honor.

El ciclista alfasino se impuso con autoridad en la pelea por la plata, cruzando la línea de meta a 53 segundos de Ashlin Barry. El noruego Jesper Stiansen completó el podio con el mismo tiempo que el español. Una segunda posición que deja un sabor agridulce por las sensaciones y la ambición mostradas durante la jornada, pero que confirma la extraordinaria actuación de Álvarez en Montreal.

Con dos medallas mundiales, bronce en la contrarreloj y plata en la prueba en línea, Héctor Álvarez cierra un campeonato que refuerza su proyección internacional. A sus 19 años, el alicantino ha demostrado estar preparado para seguir creciendo en su camino hacia el World Tour y competir con los mejores talentos de su generación.