Benidorm pide a la Conselleria cambiar el uso de una parcela de El Murtal para construir la desalinizadora

Hace años se tendió bajo la avenida Juan Pablo II una red de agua salada con destino a una desalinizadora en el entorno de Terra Mítica que nunca llegó a construirse. Esa tubería, enterrada y sin uso, es hoy una de las razones por las que Benidorm ha elegido El Murtal para levantar su futura planta, un proyecto que acaba de superar un nuevo trámite urbanístico.

El Ayuntamiento de Benidorm ha remitido al Servicio Territorial de Urbanismo de Alicante, dependiente de la Conselleria de Territorio, una propuesta de modificación puntual del Plan Parcial PAU 1-El Murtal. El objetivo es cambiar el uso de algo más de 5.000 metros cuadrados de una parcela dotacional, que pasarían de aparcamiento a equipamiento para poder albergar la desalinizadora. Ese suelo se cederá al Consorcio de Aguas de la Marina Baixa en virtud del convenio firmado entre ambas administraciones. Antes de enviarla a la Conselleria, la propuesta se presentó ante la Comisión de Evaluación Ambiental Municipal.

El resto de la parcela conservará su calificación como aparcamiento. Según ha explicado el alcalde, Toni Pérez, el cambio «no afectará en ningún caso a la dotación de parking recogida en el Plan Parcial», ya que en ese espacio se proyecta un edificio de aparcamientos con el mismo número de plazas que estaban previstas en superficie.

El alcalde también ha defendido la ubicación elegida por razones de eficiencia económica y ambiental: la parcela está junto al depósito de agua de El Murtal y muy cerca de la red de agua salada que discurre bajo la avenida Juan Pablo II.

La planta será ejecutada por el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa y contará con financiación de la Generalitat, la Diputación de Alicante y el propio Consorcio. Una vez en funcionamiento, se calcula que aportará unos seis hectómetros cúbicos de agua para el abastecimiento, con una capacidad de desalación superior a los 3.000 metros cúbicos diarios.

Pérez sostiene que los informes técnicos municipales avalan el interés general del trámite, porque la desalinizadora permitirá a Benidorm y a la comarca afrontar los periodos de sequía sin depender exclusivamente de aportes externos.

El alcalde ha recordado que los ayuntamientos de la Marina Baixa, el Consorcio de Aguas y la Diputación coinciden en considerar esta infraestructura como prioritaria. «Falta que también lo entienda así el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico», ha señalado Pérez, en referencia a la petición para que se incluya una nueva desalinizadora en el Plan Hidrológico de la demarcación del Júcar 2028-2033, que todavía está por concretar.